29 nov. 2010

Cap 2 - Nota de periódico Novedades de QR

El periódico NOVEDADES DE Q ROO publicó el 23 de Nov de 2010 la sigueinte nota en la sección "De última Hora" al final de su primera sección:


SERÍAN LOS PECADOS ÚTILES PARA SOBREVIVIR
Agencias
Hoy en día, diferentes estudios nos permiten conocer los motivos ancestrales que se esconden tras los pecados de los que el ser humano es presa diariamente.
La lujuria responde a la necesidad de procrearnos, la gratificación al comer a la escasez de alimentos en la prehistoria, la pereza se justifica en el ahorro de energía, la envidia nos motiva a superarnos, la soberbia refuerza nuestra autoestima, la ira nos ayuda a conseguir nuestros objetivos, mientras que la avaricia parece ser un proceso mucho más complejo.
Lo anterior parecería señalar que la naturaleza nos quiere malos, no obstante, parece ser que este tipo de impulsos están en nuestros cerebros para procurar que sobrevivamos y no que pequemos exactamente, pues de la misma manera el humano se encuentra naturalmente equipado con la capacidad del razonamiento.
Científicos de la Universidad de Northwestern de Illinois, en Estados Unidos, revelan tras realizar diversos estudios con películas pornográficas que las partes del cerebro que se activan al recibir este tipo de estímulos corresponden a la parte encargada de la supervivencia. 
Dado que la reproducción es una de las funciones básicas del hombre por naturaleza, por lo que la misma encentra a través de la lujuria una forma de motivarla. 
Señalan que la gula funciona de manera similar a la lujuria.
(transcripción completa, fin del artículo)


El texto no tiene desperdicio, en muy pocas palabras transmite la idea casi completa de una interpretación del origen biológico de ciertas conductas. En pos de la brevedad, sin embargo, deja fuera muchas cuestiones y provoca más preguntas que respuestas. El artículo original en inglés se llama The Human Brain: Hardwired to Sin, que se puede traducir como "El Cerebro Humano: alambrado para pecar" es mucho más extenso y apareció en la revista Focus Magazine de la BBC de Londres en Enero de este año, está firmado por Andy Ridgway, editor. 
(puedes ver y descargar el artículo completo en PDF seleccionándolo en la lista de DOCUMENTOS Y DESCARGAS, es el artículo N°1). 


En ambas versiones se trasluce un cierto tono humorístico por la circunstancia de que los "conejillos de indias" fueron expuestos a películas pornográficas para el estudio, mientras estaban dentro de un lector de resonancia magnética, brain scanner, para detectar gráficamente las reacciones de sus cerebros.
En el artículo de Focus se explican algunos detalles adicionales. Por ejemplo, se mencionan las dificultades que se encontraron para seleccionar material pornográfico para mujeres.
En el caso de la lujuria, nos informa que el scanner detecta activación inequívoca de la región del cerebro conocida como el sistema límbico, sobre el cual cada día se descubren más funciones en el control del cerebro. Actúa rápidamente, sin mediación de ninguna otra parte del cerebro, antes inclusive de que tengamos conciencia de la reacción.
A la gula se le atribuye corresponder a tiempos ancestrales cuando la comida era escasa. Lo que antes era un afán de preservación ahora es un pecado.
La información sobre la envidia es aportada por el Instituto Nacional de Radiología de Japón. La parte del cerebro que se activa con la envidia es la circunvolución cingulada, la cual se encarga de procesar el dolor. 

Así, cada pecado tiene su región cerebral dedicada que nos impulsa a caer en él, excepto la avaricia. Aquí hubiera estado bien que se mencionara la relación de este pecado con nuestra tremenda necesidad de status. Está bien estudiado que el status masculino es afrodisíaco para ambos bandos. 

El comentario final es casi un lugar común cuando se tratan estos temas: una meditación sobre qué tanto somos dominados por nuestras emociones, las cuales son un producto de la evolución seleccionado para llevarnos eficientemente a propagar nuestros genes. 

Los tipos de reacciones de los lectores del artículo registradas en el sitio de la revista se apegan a dos de los más frecuentes: tomarlo a broma (gracias a este artículo ahora voy a ser un flojonazo cachondo y tragón sin sentirme culpable) y los que no están de acuerdo porque no pierden la fe en la superioridad de la lógica, el autocontrol y la capacidad del ser humano de elegir el bien.

Yo también veo motivos para el optimismo, pero no en la ilusión de trascender nuestra biología. Los impulsos que supuestamente dominamos fueron perfeccionados por millones de años para ser efectivos sin consultar a nuestra razón. Si no lo fueran no estaríamos aquí, o estaríamos de otra manera, tal vez todavía viviendo en los árboles, no de los árboles, para bien o para mal. 

Creo que la única esperanza está en el verdadero auto-conocimiento a través de la misma biología de la que queremos alejarnos para fantasear que nuestra mente está en contacto con algo así como la conciencia cósmica de los dioses. Para descubrir nuestra verdadera forma de ser  tenemos que estar dispuestos a encarar algunas verdades no muy halagadoras. Los mismos mecanismos neuronales nos llevan a lo más bajo y a lo más sublime, con una lógica en la que no hay doctrinas y el juego consiste en detectar nuestro auto-engaño. 
Ese es el camino a la virtud.







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